Vivienda del bienestar en Cola de Ballena–Calafia: una oportunidad para diseñar servicios públicos desde el territorio

En las colonias Cola de Ballena y Calafia, en la ciudad de La Paz, el suelo ya empezó a moverse para la implantación de vivienda del bienestar. Este hecho, que a primera vista puede leerse únicamente como el inicio de una obra, marca en realidad un momento clave para el futuro del barrio y de la ciudad.

A nivel estatal, el Programa Nacional de Vivienda para el Bienestar contempla aproximadamente 37, 500 viviendas para Baja California Sur, de las cuales 25, 000 están dirigidas a población no derechohabiente a través de la CONAVI y 12, 500 a personas derechohabientes mediante Infonavit, de acuerdo con anuncios oficiales del Gobierno de México y la SEDATU.

En el caso del municipio de La Paz, medios de comunicación locales han reportado que el programa podría contemplar más de 11, 000 viviendas como parte de su implementación municipal. Sin embargo, no se han hecho públicos los polígonos, predios ni características específicas por colonia, lo que vuelve especialmente relevante el momento en que se tomen las decisiones de diseño urbano y provisión de servicios.

Cuando llega un proyecto de vivienda de esta escala, no solo se construyen casas. Se toman decisiones que definen, por décadas, cómo funcionarán los servicios públicos, el espacio común, el manejo del agua, la relación con el suelo y la calidad de vida cotidiana de quienes habitan y de quienes ya viven alrededor.

La pregunta central no es cuántas viviendas se construirán, sino cómo llegarán.

La vivienda como palanca urbana

En muchas ciudades de México, la vivienda social ha llegado históricamente de forma fragmentada: primero las casas, después, si hay recursos,  las calles, el drenaje, el espacio público, el arbolado o la gestión del agua. Este orden ha generado presiones adicionales sobre infraestructura existente, mayores costos de mantenimiento urbano y una carga desproporcionada para gobiernos municipales y comunidades receptoras.

En el caso de Cola de Ballena–Calafia, el proyecto se inserta en una zona que ya enfrenta retos estructurales en materia de servicios públicos, espacio común y manejo del agua, lo que vuelve crítico el orden en que se implementen las decisiones urbanas.

La vivienda del bienestar también puede pensarse de otra manera, como una palanca urbana para mejorar integralmente un territorio desde el diseño inicial.

Esto implica asumir que la vivienda no es un objeto aislado, sino parte de un sistema urbano más amplio que incluye infraestructura, servicios públicos, paisaje, cuidados y vida cotidiana.

Contener La Paz: un proceso territorial

Desde Contener La Paz, una iniciativa facilitada por CityEs!, se ha venido trabajando en el acompañamiento de procesos urbanos desde el territorio, integrando conocimiento técnico, ciencia ciudadana y saberes locales.

El enfoque parte de la lectura situada del territorio y de la construcción de espacios de diálogo entre actores diversos: comunidades, especialistas, academia y sectores institucionales, reconociendo que las decisiones urbanas implican intereses distintos que deben ponerse en conversación.

En el caso de Cola de Ballena–Calafia, la llegada de vivienda del bienestar abre una oportunidad concreta para anticipar impactos, fortalecer servicios públicos y evitar que decisiones irreversibles se tomen sin una visión integral.

Infraestructura Verde y Azul: diseñar servicios que cuidan la vida cotidiana

Uno de los ejes centrales del acompañamiento territorial es la integración de Infraestructura Verde y Azul (IAV). Este enfoque propone pensar calles, parques, agua y suelo no solo como obras aisladas, sino como sistemas interconectados que cumplen funciones públicas esenciales.

Diversas experiencias documentadas en ciudades mexicanas y latinoamericanas muestran que integrar IAV desde el diseño puede:

  • reducir escurrimientos pluviales y riesgos asociados,
  • mitigar islas de calor urbano,
  • mejorar el confort térmico en zonas habitacionales,
  • y disminuir costos de mantenimiento urbano a mediano plazo.

En contextos áridos como La Paz, donde el agua y el suelo son sistemas frágiles, estas decisiones adquieren una relevancia aún mayor.

Decisiones normativas en proceso: información clave para el territorio

A nivel local, la información pública disponible sobre el proyecto se limita, hasta ahora, a la manta de obra instalada en los predios, donde se identifica lo siguiente:

  • Gobierno de México
  • Desarrollo Territorial (SEDATU)
  • Comisión Nacional de Vivienda (CONAVI)
  • Viviendas para el Bienestar
  • Referencia: “CALAFIA (3)”
  • Leyendas informativas como “No te dejes engañar”, “No contamos con intermediarios ni gestores” y “Todos los trámites son gratuitos”
  • Afiliación sindical: Transporte y Construcción CROC La Paz

Hasta el cierre de este reportaje, no se ha hecho pública información oficial sobre el número de viviendas, densidades, etapas del proyecto, diseño urbano ni esquema de provisión de servicios públicos a nivel de predio o colonia.

En paralelo, se encuentran en proceso solicitudes de acceso a la información pública presentadas ante instancias federales, estatales y municipales, con el objetivo de conocer:

  • el uso de suelo vigente de los predios,
  • la compatibilidad del proyecto con los instrumentos de planeación,
  • la existencia de licencias y dictámenes de servicios,
  • y el estado de la reglamentación secundaria derivada de la reciente reforma urbana en Baja California Sur.

La respuesta a estas solicitudes será clave para comprender el alcance territorial del proyecto y las decisiones que se tomarán en esta etapa.

Diseñar bien desde ahora

La vivienda del bienestar puede llegar sola o puede llegar bien acompañada de agua, servicios públicos de calidad y espacio común pensado para la vida cotidiana.

Cola de Ballena–Calafia se encuentra hoy en un punto de inflexión. Las decisiones que se tomen ahora no sólo impactarán a las familias que habiten las nuevas viviendas, sino al conjunto de la ciudad y a la forma en que Baja California Sur enfrenta el reto de crecer sin perder territorio, agua, biodiversidad, ni comunidad.

Diseñar bien desde ahora no es una consigna, es una responsabilidad pública compartida.

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